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Los senderos secretos de Venus

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Amelia tiene un objetivo en la vida: casarse con un buen partido, ser esposa y madre. Busca al hombre adecuado con quien cumplir sus sueños y lo encuentra en Carlos. Son los años 60 de una España franquista, y como corresponde a la época, Amelia no ha recibido información sexual. Todo lo que conoce sobre el sexo son comentarios sesgados y de dudosa veracidad, que le llegan primero a través de compañeras de colegio y de amigas que se han casado, después. Amelia ha encontrado a su príncipe azul, un hombre encantador y de éxito, que trabaja para una empresa internacional y le ofrece una situación económica desahogada, tiene una bonita casa y una vida fácil.
Todo va bien hasta que toca pagar por tanta felicidad con el débito conyugal y Amelia se sacrifica. Cada noche accede a los deseos sexuales de su marido, pero no consigue disfrutar de esta intimidad, que poco a poco se convierte en un auténtico suplicio.
Ana Martos aborda en esta novela un caso de anorgasmia, una disfunción sexual …

Violencia psicológica. Las heridas del alma

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No dormir bien, sentir una sensación de angustia constante que te impide ser espontánea y tomar decisiones con facilidad, perder la capacidad de concentración en el trabajo y sufrir lagunas o pérdidas de memoria preocupantes, experimentar falta de ilusión y motivación, tener pensamientos negativos,  dudar de ti misma, sentir culpabilidad, miedo, que ya no eres atractiva, en resumen, tener la autoestima por el suelo, pueden ser síntomas del maltrato psicológico.
Si has interiorizado esa voz que te impide pensar, decidir y actuar libremente porque dudas sobre «qué pensará él o cómo va a reaccionar». Si cuando algo no va bien, eres tú la única responsable. Si has cedido el control total sobre tu vida y es él quien marca tus horarios, elige tus amistades y tu ropa, revisa tu móvil, te da el dinero que puedes gastar… Esta voz te avisa de que otra persona domina tu voluntad y te ha sometido.
Todos estos indicios deberían ser suficientes para marcharse, para liberarse de esa relación opres…

Las que contaron

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Patricia Esteban Erlés ha seleccionado una serie de relatos de escritoras a las que admira por su forma de narrar. Veintiocho mujeres muestran su talento, su originalidad y su peculiar estilo: Patricia Higsmith, Ana María Matute, Elena Garro, Clara Obligado, Clarice Lispector, María de Francia, Angélica Gorodischer, Cristina Fernández Cubas, Emilia Pardo Bazán, Cristina Grande o Mercè Rodoreda forman parte de este escogido elenco. Una selecta representación de las mujeres en la literatura.
La obra, en edición no venal, puede descargarse en este enlace: Las que contaron

El país de las mujeres

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Vagueábamos y especulábamos, en la travesía oceánica y también en la fluvial. —Admitiendo la improbabilidad —comenzábamos solemnemente, y entonces nos lanzábamos de nuevo. —Lucharían entre ellas —insistía Terry—. Las mujeres siempre lo hacen. No debemos esperar encontrar ningún tipo de orden y organización. —Estás muy equivocado —le decía Jeff—. Será como un convento bajo la autoridad de una abadesa: una hermandad pacífica, armoniosa. Yo bufaba de mofa ante tal idea. —¡Monjas, claro! Tus hermandades pacíficas son todas célibes, Jeff, y bajo votos de obediencia. Estas son solo mujeres, y madres, y donde hay maternidad no encuentras hermandad. No mucha. —No señor, reñirán —convino Terry—. Tampoco debemos esperar invenciones y progreso; será terriblemente primitivo.
Terry O. Nicholson, un rico explorador; Jeff Margrave, médico, y Vandyck Jennings, sociólogo, se unen en una expedición científica que tiene como objetivo conocer una tierra extraña donde no vivía hombre alguno, solo mujeres …

Sin novedad en el frente

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Escribir una novela es una auténtica locura, pero no cambiaría por nada del mundo las aportaciones personales que recibe el autor a lo largo de ese arduo camino en solitario por las quimeras del pensamiento, bordeando la realidad.
Para la documentación de mi obra llevo meses indagando en libros de historia y en documentos sobre la Segunda Guerra Mundial, aunque nada me ha aportado tanto como la lectura de una novela: “Sin novedad en el frente”, del escritor Erich Maria Remarque. Sirvió en el ejército alemán durante la I Gran Guerra y plasmó todos los recuerdos de su experiencia en esta descarnada obra, en ella que se describe con implacable claridad y cálida compasión el sufrimiento, el valor y la camaradería de los soldados rasos, y un terrible enigma: ¿por qué? ¿Por qué la guerra?
“Estoy muy a menudo de centinela con los rusos. En la oscuridad pueden verse sus figuras alargadas moviéndose como cigüeñas enfermas, como enormes pájaros. Se acercan al alambre y aprietan el rostro, oprimen…

Alumbres

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Alumbres, el poemario de Ángel Gracia, ha sido distinguido con el XXVIII Premio de Poesía Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal. Consta de tres partes: Luminancia, Heridas de rayo y Tea humeante.
Elementos como la luz, el agua, el viento, el rayo, la palabra, la vida y la muerte sirven para ilustrar hondas reflexiones sobre lo que somos, o quizás sería más preciso decir, lo que no somos. Porque las cenizas de nuestras palabras, de lo que fuimos, desaparecerán aventadas por el viento hasta convertirnos en silencio.
Luz. Agua que borra, que permite naufragar en uno mismo y renacer. Aire que se convierte en viento, en cierzo fugitivo.
El rayo cae para iluminar y nos ciega con su fugaz resplandor.
Todo lo que existe te convierte en lo que eres, hasta que no huyes, te unes a la huida, solo, solo tú.
La vida dicta y nos reescribe incesante, nos borra, nos crea, nos arrastra con su río de lágrimas.
Escribir es extinguirse, vaciarse. Las palabras dicen mudas, solitarias, rezan en la tumb…

Madeleine y las otras

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Tres voces, que quizás sean una. Tres mujeres, que quizás sean todas. Madeleine y ella, y las otras, y sus otras. La mujer poliédrica que muestra sus facetas, cuerpos, paisajes, sustancias, desnudeces que visten la soledad amorosa.
Carmen Aliaga imprime un ritmo vital y un goce descarnado a sus poemas. La sinceridad triunfa en Madeleine y las otras, al mostrar cuerpos, rastros, contactos. Sexo impaciente en el mapamundi de la vida, en el océano de las emociones que adornan la audacia y la belleza. El sexo, hilo sensual, cose palabras y moja versos, deja un rastro que trasciende las palabras con su carga emotiva y esa realidad que Aliaga plantea vívida y hermosa, orgánica, mutante. Porque llega, se fuga, siempre se va y nos deja con su nombre inventado, con el deseo de encajar en uno mismo y con los demás, buscando un futuro que se proclama confuso.
Título: Madeleine y las otras Autora: Carmen Aliaga Editorial: Olifante Páginas: 57