Los escalones



He llegado al libro «Los escalones» por casualidad y con curiosidad. La portada con la imagen Sylvester Stallone caracterizado como Rocky Balboa me ha devuelto tiempo atrás, al cine, al estreno, hace ya cincuenta años, de la película «Rocky». He visto este film unas cuantas veces, y eso que la primera vez me costó apostar por una historia supuestamente de boxeo, que acabó conquistándome porque es en realidad una historia de amor y superación personal. Creo que en la mente de todos está esa mítica subida por los setenta y dos escalones de la entrada este del Museo de Arte de Filadelfia mientras suena en nuestros corazones «Gonna Fly Now», de Bill Conti.

Abro la tapa, y tras la dedicatoria a su mujer y a sus hijas, Stallone dedica su obra al mundo: «¡Que Dios bendiga a todos los Rockys dondequiera que estéis!». Avanzo otra página y en el escalón cero encuentro a Stallone en España, es 1969 y una adivina llamada Madame Pilar le lee la palma de la mano y le vaticina que la fortuna llegará a su vida en 1976. Me decido a adquirir la obra, que incluye fotos alusivas a los momentos que se van narrando, y no paro de leer hasta el final. Encuentro una obra que es un compendio de filosofía vital, un ejemplo de superación, el recorrido de un camino durísimo hasta llegar a la meta. Stallone escribe sus memorias desde la sinceridad de alguien que ya no tiene que demostrar nada. Se negó a aceptar un destino que le condenaba a la marginalidad porque no encajaba en ningún sitio, trazó una ruta para llegar al destino que ambicionaba y por el camino sufrió lo indecible, pero llegó gracias a una voluntad inquebrantable.

«Rocky» estaba predestinada a ser una película de serie B, sin embargo, obtuvo diez nominaciones a los Oscar de la Academia, incluidos los de mejor actor y mejor guion original para Stallone, y consiguió el Oscar a mejor película en 1977, además del premio al mejor montaje y al mejor director. Sylvester Stallone tenía un sueño a todas luces fuera de su alcance, pero él no dejó de buscarlo, se esforzó por ser alguien y tuvo que hacerse fuerte para continuar ascendiendo escalones. Como dice el autor: yo era un absoluto desahuciado al borde del abismo, pero ese humilde personaje apareció en mi mente y me lanzó un salvavidas.

«Los escalones» aborda la victoria, el triunfo, el éxito. Aunque la verdadera victoria no se halla en el dinero, la fama o los premios. Se obtiene día tras día, con cada decisión que tomamos y que nos acerca o nos aleja de nuestro sueño. Rocky conectó con la gente corriente, esa que tiene escasas posibilidades de triunfar, que duda de sí, que esquiva zancadillas y adversidades porque su vida no es como esperaba. Nadie vendrá a rescatarnos, así que debemos rescatarnos nosotros.

El golpe final de Rocky Balboa nos enseña que lo importante no es ganar, sino llegar al final habiéndose dejado la piel por el camino, incluso cuando las cosas se complicaron tanto que parecían imposibles.

En «Los escalones», Stallone se presenta humano, sincero y honesto. Conocemos al hombre que hubo antes de alzar los brazos en lo alto de las escaleras. Un tipo obstinado que sobrevivió al rechazo, a las dificultades, a la precariedad y que con su tenacidad creó una historia universal de superación.


Título: Los escalones

Autor: Sylvester Stallone

Editorial: Plaza & Janés

Páginas: 352

Año: 2026

Comentarios

Entradas populares